Diálogos Sociales ¿Qué puede hacer la Masonería tras la crisis?

¿Qué podrá hacer la Masonería el día después de esta crisis sanitaria?

Existen diversas posiciones entre la posibilidad de construir como Masonería o si son las Hermanas y Hermanos a título individual los que deben actuar en la Sociedad.

 Si bien es cierto que se recalca que en España aún existe miedo a salir a la luz pública individualmente como miembro de la Masonería, también se expresa que hay una necesidad clara de cambiar esta realidad.

Sociológicamente son muchas las preguntas que surgen,

¿Cómo gestionar las aceleraciones en la sociedad?

¿Qué dinámica seguir en la interacción con la sociedad?

¿Es un nuevo tiempo?

¿Hay líderes, es bueno que los haya?

¿Hasta que punto hay que tener miedo a las nuevas tecnologías, es algo malo el control agregado o individual a través de ellas?¿Cómo trabajamos para evitar la censura a través del exceso de información y de la difusión de manipulaciones en forma de noticias ?

¿Cómo podemos evitar que las medidas aceptadas en un entorno de emergencia se vuelvan perennes, evitando la trampa de la simplificación, el totalitarismo, la militarización y el nacionalismo?

Pasada la pandemia nada será como antes, ni en el terreno colectivo ni en el personal. Quedarán afectados todos los aspectos de la vida a causa de una “aceleración del tiempo” como las que acontecen en las etapas del proceso de globalización total que se inició en el año 1492. Esto es propio de los momentos históricos clave: descubrimiento de América, circunnavegación  del mundo, revolución industrial, revoluciones francesa y soviética, guerras mundiales del siglo XX.

El momento presente es uno de estos tiempos acelerados: estamos ante la primera pandemia global de la historia que afecta a la humanidad entera de arriba abajo. Nunca antes el género humano en su totalidad había estado enfermo por una misma causa. Los cambios profundos afectaran a la economía y todas los dimensiones de la vida colectiva y personal.

En los ámbitos políticos y económicos se vuelve a dar la guerra cultural entre conservadores y progresistas, un progresismo que aún no ha dado respuesta a cómo debería ser el nuevo sindicalismo adaptado al teletrabajo, a los falsos autónomos, y que parece tener poder de convocatoria solo a través del movimiento feminista.

La masonería, en la era moderna, ha sabido siempre situarse en vanguardia de los procesos de cambio, intuyendo e introduciendo en la sociedad las ideas, actitudes y formas de comportamiento social necesarias para hacer del salto adelante una tendencia hacia el progreso. Ahora, el salto será enorme y rápido, y cabe preguntarse si la orden estará en condiciones de hacer lo mismo. La diferencia es que si no lo hace el riesgo es la irrelevancia o la obsolescencia.

 Esto no obliga a  la Masonería , a renovarse sino a hacer lo que sabe hacer. Antes que nada, promover un nuevo “relato” de acuerdo con el Nuevo Tiempo que permita identificar nuevas posibilidades. Cuáles tendrán que ser las condiciones para la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad cuando las maneras de pensar propias de los siglos XX y XIX queden (ya han quedado) definitivamente obsoletas. Es necesaria una masonería “de calidad” (no de pocos y buenos sino de muchos y muy buenos) que sea no “especulativa” , que sea realmente operativa en el Nuevo Tiempo.

 La Masonería posee ciertos elementos que la hacen adecuada para actuar como barco rompehielos y avanzadilla. Tiene un idioma propio (del símbolo al rito) y la capacidad de crear con él un lenguaje ampliamente compartido. Este lenguaje es especialmente idóneo para crear espacios compartidos de intercambio y no confrontación, que debemos aprovechar para crear nuevas redes de colaboración grupal y de fomento de la creatividad.

No solo es universalista sino universalizable, capaz de superar fronteras y de desmontarlas. Dispone de redes continentales y mundiales que son capaces de flexibilizarse: es más fuerte por dúctil una red basada en el reconocimiento mutuo que una organización objetiva. Dispone también de un fuerte componente de asunción subjetiva y de autoidentificación, de compromiso personal y exigencia ética. El secreto masónico y la discreción son ventajas para esta subjetividad, así como una lealtad mutua obligada y la ausencia de jerarquías objectivables.

 Quizás nuestro objetivo pueda ser llevar acabo una acción objetiva y la pertenencia subjetiva a un nuevo grupo de Pioneros de un Nuevo Tiempo.

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